sábado, 17 de noviembre de 2012

Practico la Autosugestión


Cada mañana repito 20 veces la frase cada día y en todos los aspectos, me encuentro mejor y mejor: Practico la autosugestión.

 Éste  método de repetición de afirmaciones positivas,  lo inventó un farmacéutico francés nacido en 1857, el Dr. Emile Coué, quien interesado por el hipnotismo,  empezó a tratar a algunos de los pacientes que acudían a su farmacia, con lo que él llamaba “sugestiones”, una serie de  afirmaciones sobre su salud (su buena salud) que él les sugería una vez hipnotizados.
            Más tarde se dio cuenta de que no era necesaria la hipnosis, y de que los propios pacientes podían ser entrenados para sugestionarse a sí mismos, obteniendo parecidos resultados.
Su éxito hizo que la gente fuera acudiendo a él en número creciente. Tenía pacientes en toda Europa y especialmente en los Estados Unidos y a pesar de que él se empeñaba en aclarar que no era él quien sanaba,  la gente se empeñaba en lo contrario.
Pero ¿qué es la autosugestión?

Siguiendo con el ejemplo que el propio Dr. Coué ponía: Si te ponen un tablón de 25 cm de ancho y 3 m de largo en el suelo y te dicen que camines por él, la mayoría de la gente no tiene ningún problema para hacerlo, pero si ese mismo tablón está a la altura de las torres de la catedral, muy poca gente será capaz. La sugestión del peligro nos impide desenvolvernos con naturalidad en esas circunstancias.

            Es también lo que ocurre cuando estás aprendiendo a montar  en bicicleta: basta que pienses que te vas a ir contra ese árbol que no quieres, para que vayas. Actúas según la sugestión de que vas a ir contra el árbol, y obedeces tu propia sugestión.
Cuenta en uno de sus libros el caso de un banquete en el que a mitad de la comida la cocinera avisó de que se había equivocado y había echado arsénico en la comida. Hubo mucha gente que empezó a manifestar síntomas de intoxicación. Después se comprobó que había sido una falsa alarma.

Otro ejemplo lo vemos cuando acometemos una nueva tarea. Si nos aseguran que es una tarea sencilla que vamos a poder realizar sin problemas, funcionamos mejor que si nos  vaticinan que se requiere una habilidad y destreza poco comunes para realizarla.

La sugestión es una potente herramienta para manejar nuestra mente, y se puede utilizar esta herramienta en nuestro propio beneficio, y también en el de los demás.

En el fondo, todo el mundo entiende cómo funciona la sugestión, pero poca gente aprovecha ese conocimiento. Lejos de aprovecharlo, muchas veces lo utilizamos, sin ser conscientes  de ello, para nuestro perjuicio, poniendo trabas a nuestro propio afán de superación,  dando más crédito a criterios ajenos que a los nuestros, o convenciéndonos de nuestra fatalidad.
Por la mañana, al despertar, no es lo mismo pensar  “A ver con qué cosas desagradables me va a tocar bregar hoy” que, “Hoy va a ser un día estupendo y va a salir todo según mis deseos”.
Pues es tan sencillo como eso.

La frase “cada día y en todos los aspectos me encuentro mejor, y mejor” es del propio Dr Coué, pero cada uno puede aplicarse la que mejor le convenga. No importa lo increíble que te suene cuando digas: “Cada día me desagrada más y más el tabaco”, si es que quieres dejar de fumar, o “Cada día me siento mas fuerte y sana” a pesar de que estés pasando por uno de los peores momentos de tu vida. No hace falta creérselo, solo repetirlo, 20 veces  2 ó 3 veces al día, en un tono monótono (como de recitar letanías, dice el Dr. Coué), y en un volumen audible por ti mismo. Pasadas unas semanas, cuando te empieza a sonar menos “marciano”, menos inverosímil, puedes reducir a 2 ó 1 veces al día (siempre las 20 repeticiones).
 La prueba es gratis. Los resultados comprobados.

Por si queréis ampliar, aquí van algunos títulos de los libros del Dr Coué.

“Mi método de autosugestión”, 
“El dominio de si mismo”,
 “Afirmaciones y autosugestión: el autodominio por la palabra hablada”.

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