viernes, 25 de enero de 2013

Inversión de esfuerzos


En estos tiempos en los que muchas personas están haciendo grandes esfuerzos para encontrar trabajo, emprender o reinventarse, es bueno recordar que quien no se rinde acaba llegando.

A veces nos desesperamos al no obtener resultados cuando consideramos que ya hemos hecho lo suficiente. Suficientes entrevistas, suficientes currículums, suficientes cursos…Y puede que tiremos la toalla antes de tiempo.

Dejadme que os cuente  cómo es la vida del  bambú japonés, quizá os sirva como ejemplo de paciencia y como fuente de motivación:

La semilla del bambú convenientemente regada, tarda 7 años en producir un tallo desde su siembra, ahora bien,  una vez comienza a apuntar ese tallo, su desarrollo se produce en  6 semanas, y llega a alcanzar 30m de altura. Prácticamente se puede ver el crecimiento a simple vista, pues crece hasta 1 metro al día.

Durante los 7 años que aparentemente ha estado inactiva ha estado creando una red de raíces, que es lo que le va a permitir  desarrollarse después. Podríamos decir que ha estado haciendo contactos, enviando currículums, dando forma a su proyecto, pidiendo subvenciones, formándose en donde tiene carencias…

Déjate tiempo para crear tu propio sistema de raíces, ten confianza en ti, quizá es necesario que no dejes de regar esa semilla para que veas nacer el brote que esperas.

domingo, 6 de enero de 2013

Noche de Reyes



En esta oración de San Francisco hay una espléndida carta a los Reyes Magos, me gusta leerla detenidamente, saboreando cada frase, entendiéndola desde el corazón. No pido más.
 

Señor, haz de mi un instrumento de tu paz.
Donde haya odio, ponga yo amor;
Donde haya injuria, ponga yo perdón;
Donde haya duda, ponga yo fe;
Donde haya desesperación, esperanza;
Donde haya obscuridad, ponga yo luz;
Donde haya tristeza, alegría.

Oh divino Maestro, concédeme que no busque tanto
Ser consolado, como consolar,
Ser comprendido como comprender,
Ser amado como amar;
Porque es dando como recibimos;
Es perdonando como perdonamos;
Es muriendo  a uno como nacemos a la vida eterna.