Cada mañana repito 20 veces la frase “cada día y en todos los aspectos, me encuentro mejor y mejor”: Practico la autosugestión.

Más
tarde se dio cuenta de que no era necesaria la hipnosis, y de que los propios
pacientes podían ser entrenados para sugestionarse a sí mismos, obteniendo
parecidos resultados.
Su éxito hizo que la gente fuera acudiendo a
él en número creciente. Tenía pacientes en toda Europa y especialmente en los
Estados Unidos y a pesar de que él se empeñaba en aclarar que no era él quien
sanaba, la gente se empeñaba en lo
contrario.
Pero ¿qué es la autosugestión?
Siguiendo con el ejemplo que el propio Dr.
Coué ponía: Si te ponen un tablón de 25 cm de ancho y 3 m de largo en el suelo y te dicen que camines
por él, la mayoría de la gente no tiene ningún problema para hacerlo, pero si
ese mismo tablón está a la altura de las torres de la catedral, muy poca gente
será capaz. La sugestión del peligro nos impide desenvolvernos con naturalidad
en esas circunstancias.

Cuenta en uno de sus libros el caso de un
banquete en el que a mitad de la comida la cocinera avisó de que se había
equivocado y había echado arsénico en la comida. Hubo mucha gente que empezó a
manifestar síntomas de intoxicación. Después se comprobó que había sido una
falsa alarma.
Otro ejemplo lo vemos cuando acometemos una
nueva tarea. Si nos aseguran que es una tarea sencilla que vamos a poder
realizar sin problemas, funcionamos mejor que si nos vaticinan que se requiere una habilidad y
destreza poco comunes para realizarla.
La
sugestión es una potente herramienta para manejar nuestra mente, y se puede
utilizar esta herramienta en nuestro propio beneficio, y también en el de los
demás.
En el fondo, todo el mundo entiende cómo
funciona la sugestión, pero poca gente aprovecha ese conocimiento. Lejos de
aprovecharlo, muchas veces lo utilizamos, sin ser conscientes de ello, para nuestro perjuicio, poniendo
trabas a nuestro propio afán de superación, dando más crédito a criterios ajenos que a los
nuestros, o convenciéndonos de nuestra fatalidad.
Por la mañana, al despertar, no es lo mismo
pensar “A ver con qué cosas desagradables me va a tocar bregar hoy”
que, “Hoy va a ser un día estupendo y va a salir todo según mis deseos”.
Pues es tan sencillo como eso.
La frase “cada día y en todos los
aspectos me encuentro mejor, y mejor” es del propio Dr Coué, pero cada uno
puede aplicarse la que mejor le convenga. No importa lo increíble que te suene
cuando digas: “Cada día me desagrada más y más el tabaco”, si es
que quieres dejar de fumar, o “Cada día me siento mas fuerte y sana” a
pesar de que estés pasando por uno de los peores momentos de tu vida. No hace
falta creérselo, solo repetirlo, 20 veces 2 ó 3 veces al día, en un tono
monótono (como de recitar letanías, dice el Dr. Coué), y en un volumen audible
por ti mismo. Pasadas unas semanas, cuando te empieza a sonar menos “marciano”,
menos inverosímil, puedes reducir a 2 ó 1 veces al día (siempre las 20
repeticiones).
La
prueba es gratis. Los resultados comprobados.
Por si queréis ampliar, aquí van algunos títulos de los libros del Dr
Coué.
“El dominio de si mismo”,
“Afirmaciones y autosugestión: el autodominio por la palabra
hablada”.
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