domingo, 16 de diciembre de 2018

¿Jungla o césped?


Imagina un día  soleado de primavera. Estás en el campo, te tumbas en la hierba, la barbilla apoyada en el dorso de las manos, quizá oyendo trinos de pájaros o el murmullo  de algún riachuelo correr…
Observas  cómo desde esa perspectiva existe todo un pequeño mundo:  Una simple hebra de hierba es un enorme obstáculo, una porción de césped es una gran jungla, y si tuvieras que  explorar encontrarías que hay multitud de pasos posibles, laberintos, claros en el bosque, zonas muy densas donde parece imposible atravesar… Hay ahí un inconmensurable universo, y para quien no levantara la vista, sería la única realidad posible.

Ahora, imagina que apoyas tus manos en el suelo y te incorporas. La perspectiva cambia  enormemente. La jungla se convierte en una alfombra a tus pies, y puedes sentir lo mullido de la hierba en cada pisada. Cada simple paso es un pequeño mundo, con sus miserias o sus felicidades.

Y ahora, imagina que te incorporas también en este pequeño mundo en el que creemos vivir, y  desde ahí, más alto, tienes también otra perspectiva.

Ésa es la mirada que  se adquiere poco a poco con la práctica de la meditación. La relajación mental te da distancia. Es algo que ocurre espontáneamente.

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