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sábado, 1 de marzo de 2014

Rebobino si, y ¿una vez detectado?


Continúo con la idea de rebobinar que planteé en el post anterior: Si en ese rebobinado detectamos qué pensamiento molesto ha tenido lugar, probablemente habremos determinado la causa de ese malestar físico.
 Después queda la tarea de re-elaborar ese pensamiento molesto, probablemente automático, que emerge con asiduidad como consecuencia de haber hecho muchas veces el mismo recorrido.

A veces es tan sencillo como crear otro pensamiento alternativo, quizá con un punto de vista más positivo, más comprensivo, o más compasivo, con los otros o con uno mismo. Un camino nuevo para ser recorrido cada vez que aparece el estímulo. Es como salirnos del sendero que quizá empezó como una rodera creada bajo la lluvia y  que a base de pasar y pasar por él se ha ido consolidando, y crear un nuevo camino por un lugar que nos guste más, un recorrido que podemos elegir. ¿Qué tal atravesando un prado verde?
Cuanto más transitemos este nuevo recorrido, más cómodo y fácil nos resultará hacerlo, y el antiguo camino comenzará a verdear, poblándose de vegetación, hasta que quede tan borrado que sea imposible distinguir dónde estaba.

martes, 11 de febrero de 2014

Indagar en el malestar físico


Un súbito dolor de estómago y no has comido nada especialmente fuerte,   palpitaciones y no has hecho esfuerzo físico, dolor de cabeza sin haber forzado la vista, ni golpearte…Te preguntas ¿por qué me pasa esto?
Estamos acostumbrados a buscar las razones de nuestro malestar en causas físicas externas a nosotros, buscamos fuera lo que tenemos dentro.

 Quizá podamos hacer un pequeño esfuerzo de “rebobinar” hasta el momento anterior a empezar a sentirnos mal. ¿Qué estaba haciendo yo? ¿Qué pensamientos atravesaron mi mente? ¿Qué recuerdos emergieron al ver una imagen tristemente familiar, al oír una melodía que nos resulta melancólica o el ruido de una sirena? ¿Qué  negras previsiones de futuro se han encadenado a un determinado hecho, o a una opinión escuchada?

Especialmente intensos son los recuerdos que desencadenan los olores, agradables como el perfume que nos recuerda a  una persona querida, o desagradables como  el  olor a freno quemado si nos recuerda una situación de peligro.  

Cada uno de los estímulos que recibimos del exterior desencadena una serie de pensamientos, unas veces agradables y otras desagradables, unas veces hacia el pasado y otras hacia el futuro y si no somos conscientes de ello, entonces somos víctimas, y nos vemos vapuleados por los acontecimientos que a nuestro alrededor, simplemente,  ocurren.


martes, 13 de agosto de 2013

Sonreir cada día

Os propongo un experimento: Cerrad los ojos y sonreíd durante unos 10 ó15 segundos.¿No notáis un ligero soplo de alegría, como un tenue rayito de sol en vuestro interior?
Sonreír nos produce felicidad. Ese simple gesto que mueve al parecer 15 músculos, (pocos si comparamos con los 40 que se necesitan para fruncir el ceño), mueve también la secreción de endorfinas en nuestro cerebro,  sustancias que nos producen sensación de felicidad, y es tan inocente nuestro cerebro, que aunque sólo hagamos el gesto, esto es suficiente para disparar esa respuesta.

Richard Wiseman, psicólogo de la Universidad de Hertfordshire, nos sugiere un truco para sonreir aunque no tengamos ganas: Sujetar un lápiz con los dientes, de manera que así obligas a tu cara a componer un gesto parecido a la sonrisa, y eso es suficiente para promover esa sensación de alegría.
A veces tu alegría es la causa de tu sonrisa, pero a veces tu sonrisa puede ser la causa de tu alegría (Thich Nhat Hanh)
Os dejo aqui un clip de Redes en el que Wiseman trata sobre esto y algunas cosas más relacionadas con nuestras actitudes corporales y sobre cómo éstas influyen en nuestro estado de ánimo.

jueves, 20 de septiembre de 2012

Síntomas a nuestro favor

A veces no nos interesa vencer determinados síntomas. No somos conscientes de ello, pero de alguna manera esos síntomas están colaborando con nosotros para la consecución de un objetivo determinado. Un dolor de cabeza a tiempo puede ser una tabla de salvación para zafarnos de una actividad que no deseamos realizar, una lumbalgia puede evitarnos una situación laboral que nos asusta o que nos supera, un constipado puede liberarnos de besar y abrazar a quien no nos es agradable… y todo ello sin necesidad de ofender o decepcionar a nadie.

Si somos observadores podemos aprender a conocernos nosotros mismos, tomando nota de qué evitamos o qué conseguimos con esos pequeños problemas físicos, y una vez conscientes de ello, nos será más fácil encontrar caminos alternativos para conseguir nuestros propósitos, caminos que no supongan un perjuicio para nosotros mismos.