sábado, 24 de noviembre de 2012

La decisión de estar bien



A veces es necesario estar mal para llegar a tomar la decisión de estar bien. Verse vapuleada por las circunstancias y tomar conciencia de ello puede ser el detonante o el revulsivo que nos hace extraer de nosotros ese poquito de coraje que nos falta para dar la palmada, para producir el cambio, para tomar la decisión de estar bien.

 Creo que la clave está en el día que decides “¡hasta aquí hemos llegado!” y das una palmada en la mesa, aunque sea mentalmente.


La decisión de estar bien es el motor, gracias a ella todo se pone en marcha, y si no la pierdes de vista, casi sin darte cuenta vas creando a tu alrededor la vida que concuerda con esa decisión, porque todo aquello que no cuadra bien con ese planteamiento te chirría  al hora de elegir, y entonces lo dejas fuera. Todo lo que sobresale del marco de “estar bien” se recorta.




4 comentarios:

  1. A ver si me planteo todo cómo bien dices y hasta aqui hemos llegado,.. besitos bego

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  2. Cuando te lo pida el cuerpo (Siempre estamos a tiempo)
    un abrazo

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  3. Ese el momento en el que tus decisiones se vuelven acciones.

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    Respuestas
    1. Cierto, Melci Asto. Gracias por el apunte.
      saludos

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