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martes, 12 de febrero de 2013

En la línea de la inversión de esfuerzos...

Os propongo aquí este pequeño clip que está en la línea de lo que os hablaba en el post anterior:
Perseverar es clave 
para cumplir objetivos

viernes, 25 de enero de 2013

Inversión de esfuerzos


En estos tiempos en los que muchas personas están haciendo grandes esfuerzos para encontrar trabajo, emprender o reinventarse, es bueno recordar que quien no se rinde acaba llegando.

A veces nos desesperamos al no obtener resultados cuando consideramos que ya hemos hecho lo suficiente. Suficientes entrevistas, suficientes currículums, suficientes cursos…Y puede que tiremos la toalla antes de tiempo.

Dejadme que os cuente  cómo es la vida del  bambú japonés, quizá os sirva como ejemplo de paciencia y como fuente de motivación:

La semilla del bambú convenientemente regada, tarda 7 años en producir un tallo desde su siembra, ahora bien,  una vez comienza a apuntar ese tallo, su desarrollo se produce en  6 semanas, y llega a alcanzar 30m de altura. Prácticamente se puede ver el crecimiento a simple vista, pues crece hasta 1 metro al día.

Durante los 7 años que aparentemente ha estado inactiva ha estado creando una red de raíces, que es lo que le va a permitir  desarrollarse después. Podríamos decir que ha estado haciendo contactos, enviando currículums, dando forma a su proyecto, pidiendo subvenciones, formándose en donde tiene carencias…

Déjate tiempo para crear tu propio sistema de raíces, ten confianza en ti, quizá es necesario que no dejes de regar esa semilla para que veas nacer el brote que esperas.

sábado, 24 de noviembre de 2012

La decisión de estar bien



A veces es necesario estar mal para llegar a tomar la decisión de estar bien. Verse vapuleada por las circunstancias y tomar conciencia de ello puede ser el detonante o el revulsivo que nos hace extraer de nosotros ese poquito de coraje que nos falta para dar la palmada, para producir el cambio, para tomar la decisión de estar bien.

 Creo que la clave está en el día que decides “¡hasta aquí hemos llegado!” y das una palmada en la mesa, aunque sea mentalmente.


La decisión de estar bien es el motor, gracias a ella todo se pone en marcha, y si no la pierdes de vista, casi sin darte cuenta vas creando a tu alrededor la vida que concuerda con esa decisión, porque todo aquello que no cuadra bien con ese planteamiento te chirría  al hora de elegir, y entonces lo dejas fuera. Todo lo que sobresale del marco de “estar bien” se recorta.