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miércoles, 27 de septiembre de 2017

Pide un deseo, ¿lo tienes claro?

A la hora de alcanzar nuestros objetivos, muchas veces son más nuestros propios frenos que los impedimentos que nos encontramos fuera, lo que hace que no los consigamos. Y cuando esto ocurre es porque no estamos dejando hablar a alguna parte de nosotros que está en desacuerdo.
No siempre lo que a la lógica le parece correcto es lo que nuestros miedos, inseguridades, o ideas preconcebidas pueden aceptar. En el momento que dejamos revelarse a todas esas opiniones internas, a veces contrapuestas unas a otras, podemos llegar a un acuerdo con nosotros mismos y dejar de ponernos la zancadilla.

https://www.controldelestres.es/cursos/taller-de-definicion-de-objetivos-y-motivacion/

miércoles, 20 de septiembre de 2017

Dicen que el tren no pasa dos veces

Dicen que el tren no pasa dos veces, que hay que esta atento para no perder las oportunidades.
Yo creo que no es verdad, están pasando trenes constantemente, solo hay que abrir la mirada para verlos. Hay trenes en todas direcciones. Esperar siempre el mismo es lo que puede hacernos perder oportunidades.

jueves, 21 de febrero de 2013

Asado de carne sin extremos


Ahora que está en boca de todos la necesidad de revisión de nuestras creencias limitantes, me ha venido a la memoria aquel programa de cocina de Elena Santonja, en el que cada día un artista invitado preparaba  junto a ella una receta mientras charlaban relajadamente.
Elena Santonja y Pedro Almodóvar 
Recuerdo en concreto  la receta de un asado de carne porque la invitada  de aquel día contó que toda su vida había cortado los extremos de la pieza de carne antes de ponerla en la fuente de barro para hornear, hasta que en cierta ocasión, su hija observando cómo cocinaba, le preguntó por qué había que quitarle los extremos a la pieza. Confesó que en aquel momento sólo supo contestarle que la receta era  de su madre y que siempre lo había hecho así, pero días después, tras preguntarle, ésta le explicó que ella lo cortaba de esa manera porque su bandeja de asar era corta y la pieza no cabía entera. De manera que aquella invitada llevaba toda la vida despreciando los extremos de la pieza a pesar de que su bandeja sí era suficientemente amplia.

¿Cuántos gestos automáticos llevamos a cabo sin cuestionarnos su oportunidad? ¿Cuántas programaciones implantadas desde nuestra infancia siguen dirigiendo nuestra vida? ¿Cuántas de ellas habrán quedado obsoletas y sin embargo seguimos cumpliendo sin revisar su vigencia? ¿A cuántos pedazos de vida estamos cortando sus extremos sin una verdadera necesidad?


Bueno, aquí os dejo un video de animación que ilustra cómo se producen a veces esas carambolas absurdas que gobiernan nuestras vidas sin que sepamos por qué.