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martes, 6 de noviembre de 2012

Una ayuda para aprender a meditar

Hoy os quiero recomendar  el libro “Meditación” de Eknath Easwaran, una buena ayuda para aprender meditación, especialmente dedicada al lector occidental. 
Hay una gran cantidad de ideas sensatas en este libro, y especialmente recuerdo el párrafo que os transcribo a continuación, porque pensé que sería una buena guía para el paso por la adolescencia de mis hijos.  En esa época en la que los valores se tambalean y con frecuencia se ven sustituidos por la moda, el criterio del líder del grupo, o simplemente la necesidad de ser especial buscando esta diferenciación en la transgresión, una declaración de principios como ésta, puede ser el faro al que mirar para  mantener el rumbo.


“Con muchísima frecuencia se nos han expuesto las mismas ideas manidas: fumar y beber es signo de refinamiento, conducir a velocidades vertiginosas es signo de valentía, tener una pareja nueva cada día es signo de masculinidad o feminidad, hacer uso de la violencia es signo de fuerza y no comprometerse es signo de libertad. Con razón nuestros místicos afirman que el mundo está vuelto del revés. Estar seguro en todo momento es signo de refinamiento, ser inquebrantable es signo de valentía, estar permanentemente enamorado de alguien es signo de masculinidad o feminidad, perdonar es signo de fuerza y dominar nuestros sentidos y pasiones es signo de libertad”      

miércoles, 17 de octubre de 2012

¿Cuál es el motivo de que no se suicide usted?

Viktor Frankl, psiquiatra y neurólogo, hacía esta pregunta a sus pacientes, y a partir de sus respuestas los mismos podían definir su propio proyecto de vida.
Tener un objetivo, una ilusión, o un proyecto, es el motor para vivir.  Sin una motivación la vida no tiene sentido, pero a veces sufrimos el espejismo de creer que nuestra vida agitada, nuestras prisas, y nuestra autoexigencia son nuestra motivación, y alimentamos el estrés como una forma de sentirnos vivos, valiosos, y necesarios.
Si nos permitimos abrir la mirada, tomar perspectiva de nuestra vida, mirando hacia el pasado y hacia el futuro, quizá podamos darnos cuenta de que más allá de nuestros pequeños éxitos y nuestras pequeñas miserias hay un porqué para cada uno de nosotros, hay una auténtica motivación que en algún momento se quedó enterrada entre obligaciones y prohibiciones, juicios sociales o familiares, miedos e inseguridades.
Citando a Séneca diré que “no hay viento favorable para el que no sabe dónde va”.
Quizá merezca la pena esa mirada amplia, si ello nos permite  identificar nuestro puerto de destino: qué papel queremos tener en este  mundo, y de qué manera queremos desempeñarlo.

jueves, 20 de septiembre de 2012

Síntomas a nuestro favor

A veces no nos interesa vencer determinados síntomas. No somos conscientes de ello, pero de alguna manera esos síntomas están colaborando con nosotros para la consecución de un objetivo determinado. Un dolor de cabeza a tiempo puede ser una tabla de salvación para zafarnos de una actividad que no deseamos realizar, una lumbalgia puede evitarnos una situación laboral que nos asusta o que nos supera, un constipado puede liberarnos de besar y abrazar a quien no nos es agradable… y todo ello sin necesidad de ofender o decepcionar a nadie.

Si somos observadores podemos aprender a conocernos nosotros mismos, tomando nota de qué evitamos o qué conseguimos con esos pequeños problemas físicos, y una vez conscientes de ello, nos será más fácil encontrar caminos alternativos para conseguir nuestros propósitos, caminos que no supongan un perjuicio para nosotros mismos.

viernes, 31 de agosto de 2012

Compromiso

Cuando hacemos el curso de relajación siempre les digo a las personas que  quieren aprender a relajarse que para que esto funcione hay que practicarlo. Es como si quisiéramos participar en una maratón; no vale con saber que hay que calentar los músculos antes de la carrera,  reservar las fuerzas  al principio, motivarse especialmente durante los kilómetros 25 a 35,  y dar el máximo en el último tramo. Todo esto es la teoría, pero de nada nos sirve si no lo hemos practicado. Necesitamos entrenarnos durante meses para poder alcanzar la meta.

El control de nuestro cuerpo y nuestra mente no es algo que se aprenda únicamente recibiendo una información. El aprendizaje requiere práctica y entrenamiento diario, y sólo de esta manera logramos incorporar esta nueva habilidad  a nuestra vida cotidiana.
De entrada puede parecernos que es más costoso dedicarle un tiempo a la relajación que sentarnos a ver la tele con el mando en la mano y la cabeza en “stand by”. Es cierto que hay una inercia que tiende a inhibir cualquier iniciativa que nos arranque de nuestras rutinas, pero yo cuento con que quien acude a un curso de relajación es porque desea aumentar su nivel de bienestar y por eso siempre  pido que las personas se den un plazo, que contraigan consigo mismos el compromiso de practicar el método durante al menos el tiempo que dure el curso.
 Este tiempo es suficiente como para darse cuenta de que  practicar la relajación no es una labor penosa que implica un  esfuerzo,  sino que es una fuente de bienestar inagotable a la se puede recurrir siempre que se desee.

Puede que a partir de entonces, en vez de considerar que se renuncia a algo para practicar la relajación, el practicante desee incrementar la frecuencia de esas vistas a su “zona de calma”, para enriquecerse con el bienestar que la práctica produce.

miércoles, 25 de julio de 2012

El engaño de la multitarea

Nos jactamos de ser capaces de realizar varias tareas a la vez. Lo somos.
Pero, una vez demostrado que somos capaces de hacerlo ¿por qué no reconocer que cuando se hacen varias cosas a la vez no se pone el alma en ninguna?
Nos recuerda Thich Nhat Hanh que el “Sutra de la atención mental” dice: “cuando ande, el practicante debe ser consciente de que está andando, cuando esté sentado debe ser consciente de que está sentado…”

Comer viendo la tele u ojeando un periódico, dar un paseo hablando por teléfono, no es comer, no es pasear, ni mirar, ni leer, ni andar, ni hablar, ni escuchar.

viernes, 6 de julio de 2012

Cambiar de vida

Un amigo mío tomó la determinación hace unos años de vender todo lo que tenía, dejar su trabajo (y el de su mujer),  e irse a vivir a Fuerteventura para librarse del estrés. Y les va bien.
Pero,  no todo el mundo quiere  cambiar de vida. ¿Y si tan solo  quieres  cambiar la forma de tomártela? ¿Por qué no elegir  vivirla en lugar de sufrirla?


La clave no está fuera de nosotros, sino dentro. Podemos huir tan lejos como queramos, buscando la paz, pero la paz la llevamos en nuestro interior, solo hay que hacerse consciente de ello.

jueves, 24 de mayo de 2012

Un reportaje sobre estrés

Aquí os dejo un programa REDES que trata del estrés. La investigadora Sonia Lupien es entrevistada por Eduardo Punset.