viernes, 30 de septiembre de 2016

Ciclos diurnos

Al igual que durante el sueño pasamos por distintas fases caracterizadas por determinados ritmos cerebrales, durante el día en nuestro cerebro se alternan fases de mayor atención y concentración, con fases de descanso.
Estas fases de descanso se corresponden con esos momentos en que a veces nos quedamos absortos, ensimismados o nos notamos con menos energía para hacer cosas, y suelen tener lugar aproximadamente cada 90 minutos.
Es importante respetar esos ritmos, y normalmente lo hacemos con las pausas para café en los trabajos o los recreos en los colegios. Sin embargo, cuando estamos muy ocupados y queremos sacar trabajo de forma eficiente, paradójicamente solemos saltarnos estas pausas, sin darnos cuenta de que en vez de mejorar el rendimiento, lo que hacemos es empeorarlo, además de producirnos un enorme desgaste.
Una buena manera de cuidarse es utilizar el temporizador del teléfono para recordarnos hacer pausas y dedicar esos 5 ó 10 minutos de descanso a cosas tan simples como cerrar los ojos y notar la respiración, mirar por la ventana y observar el movimiento de las nubes, o deambular sintiendo en tus pies cada pisada.

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