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jueves, 26 de septiembre de 2019

Relajación y Autoconocimiento


El tiempo que pasamos practicando relajación, no sólo sirve para rebajar la sobreactivación, sino que abre un camino de autoconocimento.
Y esto ocurre por varias vías, conectadas con los tres vértices de nuestro ser, el Pensamiento, la Emoción y el Cuerpo.

Dedicarnos ese tiempo a diario a nosotr@s mism@s nos da la oportunidad de observar con calma cómo estos tres componentes están indivisiblemente unidos, se influyen mutuamente y no es posible que haya cambios en uno de ellos sin que repercuta en los otros dos.

A través de la práctica conseguimos una mayor conexión con el cuerpo, como si aprendiéramos el lenguaje en que nos habla a veces, a través de molestias o dolores. Se produce un proceso de identificar conexiones (“atar cabos”) entre tus sentimientos y deseos, y tus sensaciones corporales.
Por otra parte, nos hacemos conscientes de cómo un simple pensamiento que puede ser incluso fugaz, nos puede cambiar el estado de ánimo en un momento determinado.

 La observación del pensamiento nos permite darnos cuenta de la tendencia más o menos acusada  que cada uno tenemos al elaborar nuestros pensamientos. Quizá identifiquemos que pasamos buena parte del día con pensamientos que nos llevan al miedo, la angustia o la preocupación. O bien son los sentimientos de enfado, rabia, o ira, los que se repiten más a menudo. O tal vez hablamos en general en términos de tristeza, pérdida o impotencia.

El hecho de identificar esa tendencia nuestra es ya un paso para rectificar el rumbo o para examinar con algo más de escepticismo nuestros propios pensamientos, como un filtro que podría frenar un poco esas “exageraciones” en las que a veces caemos.

Y más allá del pensamiento, el vivir el momento presente nos permite reconocer cómo nuestras conductas están dirigidas por la emoción en la que nos encontramos en cada momento. Podemos entender cómo la motivación (o la desmotivación) es también algo sobre lo que tenemos capacidad de influir, y no es algo ingobernable, como sería un agente atmosférico.

Identificamos aquellas conductas que de alguna manera no nos agradan o no nos benefician y que se están disparado de una forma automática  sin que hayamos hasta ahora intentado liberarnos de ellas. Tomamos conciencia de que podemos escoger si deseamos mantener o no, ese automatismo.

            En definitiva, ese espacio que te permites a diario para estar contigo mism@ te permite, a través de la observación y el autoconocimiento, ir ganando terreno en control y  bienestar, y paulatinamente, ir tomando las riendas de tu propia vida. 

Si quieres iniciar este camino, tienes la oportunidad de hacerlo con nosotros, en la próxima edición de Auto Relajación Consciente, que comienza el 6 de noviembre.


 

domingo, 13 de enero de 2019

Ser menos autómatas


Uno de los inconvenientes de andar por la vida “como pollo sin cabeza” es que no ponemos atención en los automatismos. No nos damos cuenta de a qué obedecen determinados pensamientos o conductas, porque mientras nuestra mente consciente está en otro lugar, o en otro tiempo, nuestra mente inconsciente nos hace actuar de una forma determinada, dirigida por estereotipos, creencias o rutinas que tal vez no sean las más adecuadas en todas las situaciones. Por eso, desde el mindfulness se hace hincapié en la necesidad de estar presente. 
 
Como muestra de la influencia de tantos factores a nuestro alrededor de los que no somos conscientes, hay un curioso estudio en el que se solicitó a un grupo de personas realizar una serie de tareas manejando conceptos relativos a la vejez, (palabras como arrugas, testarudo o jubilado). En un análisis inmediatamente posterior se comprobó que estas personas ¡caminaban más lentamente que antes del ejercicio!

Por otra parte, todos sabemos que  también nuestro propio estado de ánimo en un momento determinado influye a la hora de pensar o tomar decisiones y sólo si somos conscientes de que esto ocurre podemos liberarnos de esa influencia.

La práctica meditativa nos ayuda a estar más presentes, a identificar las posibles influencias, a entender mejor qué mecanismos operan en nosotros además de la pura voluntad. En definitiva, nos libera.




Si te interesa el estudio citado, puedes descargarlo aquí